Sociedad

Cansada de buscar trabajo Jaramara Mendoza fundó su propia empresa y encontró el éxito

Jaramara Mendoza buscó trabajo una vez egresada de la universidad pública sin conseguirlo. Como les pasa a muchos jóvenes recién egresados encontró una puerta cerrada tras otra.

Acudió a presentar solicitudes y acudió a las ferias del empleo, pero nadie la quiso emplear.

Cansada de buscar trabajo decidió empezar su propio negocio y a vender sus primeras prendas en un tianguis.

Hoy su exitosa marca de ropa y sus tiendas en los mejores centros comerciales de Guadalajara dan testimonio del éxito que alcanzó y de los logros obtenidos, que no hubiera conseguido como empleada.

Además de manejar sus empresas se ha dedicado a dar charlas para motivar a otros a emprender.

Una historia inspiradora!

Libro recomendado: Cómo mueren las democracias de Levitsky y Ziblatt

¡Todos los mexicanos debemos leer este libro!

La democracia está en peligro en países que se consideraban democracias estables y consolidadas.

Sus autores, Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, no señalan cómo las columnas de las democracias son erosionadas de manera gradual hasta que países democráticos dejan de serlo para padecer gobiernos autoritarios.

En este excelente y necesario libro para cualquier ciudadano los autores, expertos sobre el tema de la Universidad de Harvard, nos exponen el proceso autoritario, el perfil de los gobernantes que se convierten en autoritarios y nos dan algunas ideas de cómo defender la democracia y nuestras libertades.

De verdad, un libro que todos deberíamos leer!

Así pasó María Elena Mojica de trabajar en Sun Haven a ser su propietaria

¿Cómo pasó Mariá Elena Mojica de ser empleada de Sun Haven (residencia para adultos mayores) a ser su directora y propietaria?

Aquí nos lo cuenta, en la entrevista que me dio para mi programa “El oficio de emprender”.

Ella es un ejemplo de cómo alguien puede pasar de ser un empleado a ser un emprendedor.

Si crees que puede serle de utilidad a alguien conocer su historia, compártele este video!

En el PRI debemos abrir las puertas para construir una nueva militancia

El PRI para poder ganar de nuevo el respaldo de la gente debe construir una nueva militancia, invitando a ciudadanos que quieran hacer política de la buena, con honestidad y eficiencia, para que refresquen al partido y sean nuestros próximos dirigentes y candidatos.

Indignante y preocupante la actuación de los senadores del PRI al apoyar la licencia del gobernador-senador Manuel Velasco

Ososrio y Velasco

Los senadores del PRI iniciaron muy mal su trabajo al ser comparsas en el rechazo y posterior aprobación de  la vergonzosa licencia del senador del PVEM Manuel Velasco, para darle tiempo de regresar a terminar su administración a Chiapas y luego volver al Senado.

La reforma a medida de la constitución chiapaneca, que le permiten a Velasco ser gobernador-senador, su dudoso registro como candidato al Senado y este juego de pedir licencia en ambas responsabilidades hablan de una desmedida ambición de poder del gobernador del partido verde y muestran prácticas políticas a todas luces despreciables.

¡Y el PRI se prestó, como tapete, para que Manuel Velasco saciara su ilegitima hambre de poder!

Habría que hacernos algunas preguntas para determinar porqué hicieron mal los senadores del PRI al prestarse a este juego:

¿La licencia del senador-gobernador Manuel Velasco beneficia a la sociedad? ¡No!

¿Era una exigencia de los ciudadanos? ¡No!

¿Mejorará la vida de los mexicanos o aunque sea de los chiapanecos? ¡No!

¿Estaba en la plataforma electoral que el PRI presentó en las pasadas elecciones? ¡No!

¿Nos servirá a los priistas para recuperar la confianza de los ciudadanos? ¡No!

Entonces ¿por qué el PRI se prestó a este circo de reponer el procedimiento cuando ya se había votado y se le había negado la licencia a Manuel Velasco?

Si los senadores del PRI consideraban que se cometía una ilegalidad al negarle la licencia al senador-gobernador del PVEM, ¡hubieran dejado que éste acudiera a las instancias legales para impugnar la resolución que ya se había dado en el Senado, en lugar de prestarse para esta farsa!

Como priista me indigna y me preocupa la actuación de los senadores del PRI. Ellos deben entender que representan a un partido, no a sus propios intereses.

Dos cosas preocupan e indignan aún más:

La primera, que la dirigente nacional del PRI Claudia Ruiz Massieu, quien es parte de la fracción, haya sido parte de estos acuerdos y de esta aberración.

La segunda, que mientras los senadores del PRI se prestaban para validar esta ofensa a la sociedad, el PVEM se estaba arreglando con MoReNa para regalarle cinco diputados y así garantizarle la mayoría en la Cámara de Diputados.

Por eso, insisto, los militantes y simpatizantes del PRI debemos levantar la voz y decir abiertamente en qué estamos de acuerdo y en qué no lo estamos.

Los dirigentes y nuestros representantes electos deben tener claro que no se mandan solos, y que los priistas estaremos vigilantes de su actuación. ¡Que no aceptaremos “arreglos en lo oscurito” ni traiciones al PRI ni a la sociedad!

Cómo se rebajó el lenguaje de la política, y cómo perdimos todos

Imagen 099Primera parada: los políticos y su lenguaje. En la lucha por el poder los políticos de todos los colores empezaron a acusarse unos a otros de corruptos, ladrones, mentirosos, incapaces, incumplidos, prepotentes y tramposos hasta que lograron que la sociedad los viera así ¡a todos!

Muchas veces sin pruebas y sin razón, estas acusaciones generalizadas acabaron por desprestigiar a toda la clase política, porque los políticos no se dieron cuenta que todos iban en el mismo barco.

Hoy, gracias a esa práctica de desprestigio generalizado, las palabras política y político son sinónimo de lo peor de la sociedad. Y sin darse cuenta del daño que se hacen todos, esta práctica se sigue ahondando.

Segunda parada: los medios de comunicación y su lenguaje. Ante el desprestigio de la política y los políticos los medios de comunicación pretendieron desmarcarse de quienes ejercen el poder y también le entraron a generalizar y a esparcir, muchas veces también sin pruebas, las porquerías que se aventaban unos políticos a otros.

Entonces los medios decidieron que su papel era ser el vehículo para la aspersión de la porquería de los políticos y se negaron a distinguir quienes eran los buenos y quienes eran los malos, quienes hacen las cosas bien y quienes no, que se hizo bien y que no; porque asumieron que su papel era evidenciar lo malo, porque lo bueno se podía confundir con publicidad.

Y en su afán de conseguir mantener las audiencias, que rápido se les van escapando, también se acusaron unos a otros de vendidos, comprometidos, chayoteros y aliados del poder, para tratar de distinguirse unos de otros.

Pero tampoco los medios se enteraron a tiempo que estaban arriba del mismo barco que la clase política y que al rebajar el lenguaje de la política y del periodismo también se estaban desprestigiando.

Hoy la relación de la sociedad con los medios de comunicación no es como estos últimos quieren seguirlo creyendo. Así como la sociedad desconfía de los políticos también lo hace con los medios pues cree que en su gran mayoría son “chayoteros”, “vendidos”, “aliados del poder”, “voceros del gobierno” y “tendenciosos”.

Tercera parada: los ciudadanos y su lenguaje. Pero el resto de los ciudadanos no se quedó atrás y también le entró al ejercicio del “todos contra todos” en cuestión de desprestigio.

Con sus propios medios de comunicación en las manos, las redes sociales, los ciudadanos “de a pie” no solo se dedicaron a linchar a los políticos y a los medios de comunicación (con razón o sin ella) sino que la emprendieron con todo aquel que se atreva a pensar diferente.

Basta que un ciudadano se exprese a favor o en contra de un político o un partido para que le caigan encima las agresiones verbales. Mínimo se le acusará, también sin pruebas, de “mantenido con nuestro dinero”, “rata”, “come lonches y frutsis”, “pejezombie”, “peñabot”, todo esto aderezado de las palabras más agresivas que estén a la mano del escribiente.

Con esto, los ciudadanos “de a pie” acabaron por completar el cuadro del desgaste del lenguaje político que ya habían empezado la clase política y los medios, pues en su intolerancia hacia quienes piensan diferente, gusto por el linchamiento, por la acusación sin pruebas y por el lenguaje agresivo y soez terminaron por desprestigiar también a sus pares, los otros ciudadanos.

Terminal, ¿sin retorno? Hoy el lenguaje político está en los suelos, el desprestigio que algunos pensaban que era exclusivo de la clase política ya alcanzó a los medios de comunicación y a los ciudadanos “de a pie”.

La intolerancia y la descalificación se impusieron al debate de las ideas y las razones, el linchamiento sustituye al razonamiento y el análisis de la información. En eso hemos participado todos y todos hemos perdido.

El barco del lenguaje político se hundió con todos arriba: políticos, periodistas y ciudadanos.

¿Hay marcha atrás?