MoReNa

Los delegados estatales del gobierno de López Obrador, ¿legales? ¿amenaza?

¿Serán los delegados estatales que propone López Obrador para su gobierno un poder paralelo en los estados?

¿Son un riesgo para el federalismo?

¿Son legales?

Así lo analizamos en el programa “Ruta 44” que conduce el periodista Carlos Martínez.

Aquí te dejo la grabación del programa para que lo veas:

El falso debate político en México

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En México no se debate. En nuestro país se descalifica, se ofende, se lanzan adjetivos y se huye de la confrontación de ideas y argumentos, pero no se debate.

Debatir significa confrontar ideas sobre un tema específico, exponer las propias, escuchar las del otro, presentar las objeciones sobre los argumentos de la otra parte y permitir al de enfrente contraargumentar. Lo que se busca en el debate es que ambas partes expongan sus ideas, las sustenten, permitan la exposición de las del otro, y que del intercambio de ambas la sociedad pueda sacar una conclusión más clara de las cosas.

Pero aquí confundimos debate con intercambio de descalificaciones y ofensas.

Ricardo Anaya y Andrés Manuel López Obrador, los dirigentes del PAN y de MoReNa son claros ejemplos de esto.

Si se revisan sus declaraciones y sus escasas confrontaciones con opositores encontramos un lugar común entre el panista y el morenista: adjetivos por montón, descalificaciones y la huída pronta del debate cuando se ven perdidos. Lo que no encontramos son ideas, argumentos que las sustenten ni propuestas claras que expongan una solución a los problemas.

Pero el falso debate no está sólo en el ámbito de la clase política, también se presenta entre la ciudadanía y la clase política, y entre ciudadanos con ciudadanos.

Basta ver las redes sociales para entender que la gran mayoría de los mexicanos confundimos descalificación y ofensas con debate.

El debate político, el de verdad, el de las ideas y argumentos, es fundamental para tener una democracia sana y funcional. Sin un debate político de altura no hay política de altura.

Pero elevar el debate nos corresponde a todos, no sólo a la clase política. Exigirnos y exigir cada día que la confrontación de posiciones y de proyectos políticos se de a base de ideas y argumentos en lugar de adjetivos y ofensas es uno de los instrumentos que nos llevará a tener mejores políticos, mejor política, mejores gobiernos y mejores ciudadanos.