Estrategia

Qué es una Crisis de Imagen Pública y cómo me puede afectar a mí, a mi empresa u organización

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Toda persona, empresa del tamaño que sea, gobierno u organización puede tener una crisis de imagen pública con serias afectaciones para sus actividades y resultados posteriores.

Sí, en este mundo tan interconectado, todos estamos en riesgo de pasar por una crisis así, por eso todos deberíamos, por lo menos, saber qué es, cómo se puede prevenir y cómo se enfrentan cuando se presentan.

Una crisis de imagen pública es aquella difusión de mensajes, ciertos o falsos, acerca de una persona u organización que pueden afectar negativamente sus resultados.

En el caso de los gobiernos también pueden afectar la gobernabilidad, es decir la capacidad de la administración pública para cumplir con sus objetivos y hacer valer la ley o sus decisiones.

Mensajes difundidos que hablan de mala calidad de nuestros servicios o productos, de maltrato a un cliente a la hora de la venta o post venta, discriminación, negligencia, maltrato laboral, falsedad en la información otorgada al público, afectación al medio ambiente, maltrato animal, nexos con el crimen, corrupción y muchos otros pueden acabar en horas con el prestigio de cualquier persona, empresa u organización.

Lo más preocupante de no estar conscientes ni preparados ante esto es que una crisis de imagen pública se puede provocar o crecer por una mala respuesta en los primeros momentos en que se presenta el motivo de la misma.

Pensar que “a mi nunca me va a pasar”, o minimizar un señalamiento, o desdeñar a las redes sociales o jugarle al avestruz y no encarar el problema ha provocado que muchas personas comunes y corrientes, personajes públicos y organizaciones de todos los tamaños acaben desprestigiados y abandonados por sus clientes, amigos o seguidores.

El resultado de una mala reacción ante una crisis de imagen pública repercute en el desprestigio social, caídas en las ventas, cancelaciones de contratos o compras, rechazo electoral o la pérdida de la gobernabilidad.

Hay muchos casos donde un mal manejo de una crisis de imagen pública ha generado graves daños, aún en los casos donde la información difundida era mentira, como hay también buenos ejemplos de muy buenas gestiones de crisis de imagen que han mantenido a flote a la persona u organización y algunos donde éstos hasta han salido beneficiados de una.

Lamentablemente la gran mayoría de las personas e instituciones se preocuparán por acercarse a un profesional en estrategias de comunicación cuando el agua les esté llegando al cuello y cuando el daño esté hecho.

Prevenir, en éste como en muchos aspectos de la vida personal, profesional, empresarial y organizacional, siempre será mejor que lamentar.

¿Qué es una verdadera estrategia electoral?

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En mi experiencia como Consultor, me ha quedado muy claro que la mayoría de los candidatos y sus equipos de campaña siempre hablan de la “Estrategia”, pero muy pocos entienden realmente qué es una estrategia electoral que verdaderamente les sirva para ganar una elección.

Además, casi siempre supuestos “estrategas” aseguran que no pueden mostrar la estrategia porque la tienen en el cerebro y que no la escriben porque temen que una copia pueda caer en manos de sus opositores. Y entonces me pregunto, si la estrategia es tan secreta cómo le hacen para que los equipos de esa campaña sepan qué es lo qué les toca hacer para ganar la elección.

Pero siempre que hablo con los candidatos y sus equipos de lo que ellos consideran su estrategia, me encuentro que regularmente lo que plantean no es tal, sino una serie de ideas y ocurrencias, muchas veces sin lógica, con las que creen pueden ganar la elección.

Por eso siempre insisto en que, antes de empezar una campaña, y aún antes de empezar a diseñarla, es necesario saber qué sí es una estrategia electoral para ganar elecciones.

Yo sostengo que una estrategia electoral es aquella que responde de manera objetiva, clara y adecuada estas tres preguntas:

1. ¿Cuáles son los mensajes (propuestas) que nos pueden ayudar a convencer a la mayoría de los electores para que voten por nosotros?

2. ¿Cuáles son los medios de comunicación que nos servirán para hacerle llegar nuestro mensaje a esa mayoría?, y

3. ¿Cuánto dinero necesitamos para transmitir de manera eficiente ese mensaje?

Por lo tanto, la estrategia es un documento que señala de manera muy precisa qué es lo que le vamos a decir a los electores para convencerlos de que voten por nuestro candidato. Esto después de que hemos hecho una adecuada investigación, misma que nos arrojó las preocupaciones y motivaciones de los electores, y las soluciones que ellos estarían dispuesto a apoyar con su voto.

También debe decir cuáles son los medios adecuados para transmitir el mensaje. Si vamos a usar TV, radio, periódicos, volantes, correo directo, call centers, página web, correo electrónico, redes sociales, redes de simpatizantes, etcétera.

Pero también debe contener un presupuesto bien definido que nos diga cuánto nos va a costar este esfuerzo de organización y comunicación, de dónde y cuándo vendrá el dinero.

Algo que no contenga las respuestas a estas tres preguntas podrá ser llamado como nos guste, pero nunca podrá decirse que es una estrategia para ganar una elección.

Y no debemos olvidar que una estrategia bien sustentada, diseñada y ejecutada es el camino más seguro para ganar una elección.