Política

¿Podría López Obrador construir un régimen autoritario?

El fantasma de la reelección y la dictadura recorre el país.

Quienes están en desacuerdo con López Obrador ven en algunas actitudes del presidente y su partido indicios preocupantes de una voluntad totalitaria, como las que se vieron en su momento en Venezuela y Nicaragua.

La lista de acciones del AMLO y Morena que generan esas sospechas es larga:

1. Su desprecio por las minorías electorales.

2. La constante descalificación hacia quienes no piensan igual.

3. Sus esfuerzos por desprestigiar a periodistas y medios de comunicación críticos.

4. Los embates al INE.

5. Su acoso a la oposición en el Congreso y al Poder Judicial.

6. La militarización del gobierno.

7. El paso de la Guardia Nacional al ejército.

8. La creación de los “comités de defensa” de la Cuarta Transformación.

9. El acecho constante a los ciudadanos que no comulgan con el presidente.

10. Su simpatía por regímenes como los de Cuba, Venezuela y Rusia.

Querer o poder

Instaurar un régimen autoritario requiere de dos factores: la voluntad y la capacidad del gobernante de lograrlo.

En el caso de López Obrador, aunque él reitere que no es su objetivo, aún no queda muy clara su intención. Sus acciones ponen en duda a sus palabras.

Las ganas de instaurar o no el autoritarismo son aún un enigma. Quien busca imponer un gobierno autoritario no avisa.

La incógnita real no es si quiere, sino si puede.

Si bien los partidos no representarían una fuerte resistencia al intento, sí podría construirse una organización ciudadana que la logre.

Además, hay elementos que revelan lo complicado que sería concretarlo:

-El tamaño del país hace muy viable la aparición de múltiples resistencias regionales, difíciles de controlar.

-Si bien la cultura democrática no está muy arraigada entre los mexicanos, sí existe un número importante que lucharía por las libertades y la democracia.

-La violencia que ya campea por el país, sobre todo la del crimen organizado, podría agravarse y poner en riesgo la estabilidad social e institucional.

-El Ejército, la Marina y la Guardia Nacional han demostrado su ineficiencia a la hora de enfrentar grupos inconformes organizados, por lo que no representan una garantía para imponer al autoritarismo.

-Estados Unidos generaría fuertes presiones y sanciones en su intento de frenar la consolidación de un régimen autocrático en su país vecino.

El costo de querer

El fantasma del autoritarismo recorre el mundo.

La democracia y los regímenes que respetan las libertades van a la baja.

Sin embargo, imponer un gobierno autoritario y no democrático en un país en las condiciones de México no sería fácil.

La polarización promovida desde la presidencia, la violencia generalizada en todo el territorio y el desgobierno de muchas regiones hacen de un intento así una mala apuesta.

Tratar de perpetuarse en el poder a nombre del pueblo suena bien en el papel y los ejemplos que han brotado por todos lados seducen a más de uno a intentarlo.

La ausencia de una oposición partidista fuerte puede tentar aún más a quien cree gobernar para los pobres y tiene vocación autoritaria.

Pero el país es un polvorín, la sangre corre diario y por todas partes, la confrontación deshace el tejido social y la violencia es el pan nuestro de cada día.

En estas condiciones intentar cualquier maniobra para tratar de perpetuar a una persona o a un movimiento político en el poder en México se antoja muy complicado y constituiría una grave irresponsabilidad.


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