Política

Lucha por el poder: Enrique Alfaro 1-Pablo Lemus 1

Enrique Alfaro ya le empató a Pablo Lemus en su disputa por el control del poder político en Jalisco.

El alcalde tapatío se mostraba como imbatible hasta hace unas semanas. Y no era para menos.

Logró ser el candidato a presidente municipal de la capital en sustitución del caído en desgracia Ismael del Toro.

Impuso a Juan José Frangie en el gobierno de Zapopan.

Acomodó a algunos aliados en las diputaciones local y federal.

Y todo eso lo convierte en un muy fuerte aspirante a la candidatura de MC al gobierno de Jalisco.

Pero su ego, soberbia e inexperiencia lo mal aconsejaron.

Así sobrepasó los límites de su poder y comenzó a meterse en los terrenos del gobernador, quien lo dejó enredarse en sus propios hilos antes de someterlo al orden.

Alfaro 0-Lemus 1

Pablo Lemus acumuló mucho poder.

Sus dos triunfos en Zapopan, la candidatura y el gane en Guadalajara, su amarre con Frangie y sus serias expectativas de ser gobernador lo trastornaron.

Consciente de que Enrique Alfaro pasa por un momento de muy baja popularidad, quiso arrebatarle más rebanadas del pastel de las que le corresponden.

Pronto pintó su raya con el gobernador de Jalisco, haciendo alarde de que no pertenece a su grupo ni es su subalterno.

Se dejó ver con los contrincantes políticos de Alfaro.

Y ya en la alcaldía desdeñó cualquier opción de coordinación con el gobierno estatal y desplegó un esquema bi municipal con su aliado zapopano.

Guadalajara y Zapopan le dieron la espalda a la Policía Metropolitana del gobernador, a sus intentos de coordinar una solución para la basura de la ciudad y a proyectos urbanos como las Villas Panamericanas e Iconia.

Contradiciendo al titular del Ejecutivo estatal y distanciándose de él, Pablo Lemus parecía ganar más y más adeptos.

Así logró poner el partido 1-0 a su favor.

Faules y amonestaciones

El ego, la soberbia y la inexperiencia son malos consejeros. Sobre todo en la lucha por el poder político.

Lemus cayó en las garras de ellos y creyó que ya cogobernaba con Alfaro.

Eso lo hizo cometer graves errores que aprovechó el gobernador emecista para ponerlo en su lugar:

1. La sospechosa contratación del arrendamiento de patrullas y equipo de seguridad.

2. Radicalizar su relación con la fracción opositora de Morena.

3. No amarrar el control de los regidores de MC y del

secretario general del ayuntamiento.

4. Llevar sus disputas políticas al terreno de las denuncias penales.

5. Intentar darles órdenes a los diputados de su partido.

Esas faltas lo pusieron en el puño del gobernador.

Para que sus denuncias caminen depende del fiscal de Alfaro, y también si quiere frenar las que hay en su contra.

Igual lo necesita para controlar las sanciones por las deficiencias del contrato de las patrullas y porque le urge evitar que ese asunto le crezca y lo atropelle.

Además, Enrique Alfaro ya le demostró que tiene el control de los diputados y de los regidores y el secretario general del gobierno tapatío. Por eso Lemus no pudo hacer que desaforaran al magistrado Armando García ni logró aprobar la renegociación de la deuda de Guadalajara.

Alfaro 1-Lemus 1

Los propios errores y excesos de Pablo Lemus lo entregaron a Enrique Alfaro.

Atrapado por sí mismo no le quedó otra que replegarse y buscar la ayuda del gobernador.

Con la cabeza baja tuvo que hacer en público una nueva promesa de lealtad, como lo hizo en una reunión de MC que encabezó el dirigente nacional Dante Delgado el 14 de marzo pasado:

“No nos perdamos, aquí tenemos un líder y nadie nunca se lo vamos a regatear; por el contrario, se lo vamos a reconocer siempre. Gobernador, tú nos invitaste a ser parte de todo esto, tú conduces; de mi parte, y creo hablar por muchas mujeres y hombres que componemos este movimiento político, tendrás nuestro reconocimiento, nuestra lealtad, pero sabes qué, gobernador, también nuestra amistad. Eres un gran líder”.

El juego ya se empató.

Pero cuesta mucho pensar que ambos contendientes ya dan por terminado el partido.

No se ha dado todavía el silbatazo final de esta contienda, por lo que hay que esperar que vengan más jugadas, goles, faules, amonestaciones y hasta expulsiones.

Aquí tampoco hay juego limpio.


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