Política

Enrique Alfaro se está quedando solo

A la mitad de su sexenio el gobernador de Jalisco Enrique Alfaro empieza a quedarse solo.

Si bien la elección intermedia marca el inicio del declive del poder de todos los gobernadores, la propia personalidad de Alfaro está acelerando y agudizando el proceso.

Así este 2021, que pensaba convertirlo en el lanzamiento nacional de sus aspiraciones presidenciales, se está convirtiendo en su infierno político.

De la Alianza Federalista a la soledad anti-AMLO

La alianza de gobernadores “rebeldes” que intentó encabezar Alfaro para tratar de doblar al presidente López Obrador y obligarlo a darles más recursos a los estados ya es sólo un capítulo del anecdotario político.

El gobernador emecista midió mal los tiempos, minimizó las habilidades del presidente y se creyó que realmente era una figura política de peso nacional y, ahora que voltea para atrás, se da cuenta que se quedó solo y en la mira del presidente.

Ni siquiera el otro gobernador de MC, Samuel García de Nuevo León, está dispuesto a acompañarlo en esa aventura.

Hoy es más que evidente el desdén y desprecio de López Obrador hacía Alfaro y que éste no va a contar ni con el apoyo del presidente ni de ningún miembro de su gabinete.

Lemus: aliado, no subordinado

La renuncia de Ismael del Toro a la alcaldía de Guadalajara y a la reelección abrió un hueco enorme en el alfarismo: perdió a una de sus piezas claves y tuvo que dejarle el espacio a Pablo Lemus que, si bien es aliado del gobernador, está muy lejos de ser un subordinado como del Toro.

Pero a esa actitud independiente hay que sumar al alcalde de Zapopan Juan José Frangie, que juega con Lemus, y a la candidata a alcaldesa de Tlaquepaque Citlalli Amaya, que responde al grupo de la expresidenta y hoy diputada federal María Elena Limón.

Súmese a esto que Movimiento Ciudadano perdió las alcaldías de Tonalá y Zapotlanejo con Morena, lo que deja al gobernador prácticamente atado en la zona metropolitana.

El frustrado camino de Casa Jalisco a Palacio Nacional

Enrique Alfaro llegó a soñar que podía ser presidente de la República y gastó muchos recursos los primeros tres años de su sexenio en tratar de posicionarse como una carta fuerte para el 2024.

Pero hoy que las encuestas nacionales señalan que sus esfuerzos no se ven reflejados en intención del voto de los mexicanos y que su aprobación en Jalisco va de mal en peor dejó de ser atractivo para dirigentes de partido y figuras políticas nacionales que están volteando la cara a otras opciones.

No tener un futuro político claro impulsa a muchos de sus actuales aliados a saltar del barco hacía otros proyectos y eso aumentará la soledad del gobernador.

¿Quién le aplaude a Alfaro?

Salvo su equipo cercano que se beneficia de él, los bots en redes sociales pagados con dinero público y los medios de comunicación que intercambian dinero gubernamental por línea editorial, resulta muy difícil encontrar aplaudidores de Alfaro.

Las encuestas coinciden en que la mayoría de los jaliscienses lo reprueba como gobernador.

A esto hay que agregarle su afición a emprender pleitos que no puede ganar, como el que tiene abierto con el grupo político que controla a la Universidad de Guadalajara, con ciertos medios de comunicación y un buen número de periodistas y con muchos personajes políticos con los que también mantiene frentes abiertos.

Así, por sus actitudes el gobernador emecista pierde día a día aliados y aplaudidores. Ya ni el antilopezobradorismo de doble cara que profesa le gana o le sostiene adeptos fuera de su grupo.

Sí, el gobernador de Jalisco Enrique Alfaro se está quedando solo.