Café

El espresso, candidato al Patrimonio Inmaterial de la Humanidad

Cuando los italianos vieron que la Unesco había incluido al café turco al Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad pensaron, y con razón, que el espresso también debería ser parte de esa herencia.

Y no es para menos, el espresso es una centenaria forma de preparar y beber café (la primera máquina para hacerlo se patentó en 1884), los italianos consumen 30 millones de dosis cada día y hoy se bebe en todos los rumbos del planeta.

Para ser considerado espresso italiano la bebida debe ser corta, con una crema uniforme formada de diminutas burbujas, de color avellana con vetas un tanto oscuras y ésta debe mantenerse por un mínimo de 120 segundos.

Su aroma debe ser floral y frutal, con toques de pan tostado y chocolate.

Debe tener un cuerpo aterciopelado, con un sabor balanceado en sus elementos, que perdura en boca pero que no es amargo ni desagradable.

Más que una bebida.

Hace dos años los italianos ya habían intentado inscribir al espresso en esta apreciada lista, pero cometieron un error: se dividieron y presentaron dos solicitudes con el mismo objetivo.

Por un lado un grupo buscando el reconocimiento para la bebida como símbolo italiano, y otro queriéndolo únicamente para la región de Campania. La Unesco rechazó ambas peticiones, recomendando que se solicitara una sola y de alcance nacional.

Así, a inicios de este año se entregó la nueva solicitud, ahora sí sumando a todos los involucrados dentro y fuera de Italia.

Como lo mencionan los solicitantes a la Unesco, el espresso no es sólo una bebida, es una herencia, un símbolo y un elemento cultural que le da identidad a un país, pero que además ha sido adoptado en todo el mundo.

Es un regalo italiano para la humanidad, para los que todos los días hacemos mejores nuestras vidas con espressos, ristrettos, americanos, flat whites, lattes, cappuccinos, macchiatos y demás bebidas a base de este breve pero sensacional café.

De ser aceptado el espresso, éste sería la segunda bebida de café, después del turco, que se convierte oficialmente en parte del patrimonio de la humanidad. ¡Otro gran reconocimiento al café!

Que así sea.