Política

El enojo de Enrique Alfaro y el enojo de la gente

Enrique Alfaro no ha sido mejor que los gobernadores de Jalisco del PRI y del PAN que lo precedieron.

Hasta ahora, casi a la mitad de su sexenio ha hecho lo mismo que los anteriores: administrar los problemas, no resolverlos; empeorar algunos rubros de las vidas de los jaliscienses, como la inseguridad; incurrir en vicios añejos, como el de la corrupción y la opacidad; imponer sus prioridades, no las de la gente; y buscar la unanimidad a su favor, tratando de controlar mediante la fórmula castigo/premio a los medios de comunicación.

Pero Enrique Alfaro no acepta esta realidad y se niega a reconocer que son más los desaciertos que los aciertos en su gestión. Por eso se enoja cuando los periodistas no alineados, las feministas que exhiben la falta de resultados en el combate a la violencia hacia las mujeres y los ciudadanos le reclaman los pésimos resultados en materia de seguridad.

Espejito, espejito…

La gente en Jalisco sabe que la inseguridad en el estado no sólo no se ha contenido, sino que ha empeorado; que el estado ahora es mucho más inseguro que hace tres años; que a las mujeres las siguen matando y violentando; que la atención médica no es mejor; que tampoco hay avances en la educación de los niños y jóvenes; que la obra pública sigue obedeciendo a una agenda personal del gobernador, no a la de la gente; que la corrupción y la opacidad siguen presentes en el gobierno.

Por lo contrario, Enrique Alfaro sólo ve una realidad que día a día se inventa frente a su distorsionador espejo, la que le alimentan sus colaboradores, los medios alineados y los equipos pagados con dinero público para que hablen bien de él en las redes sociales cada que las tendencias le son desfavorables.

Es el clásico caso del político que paga para que lo alaben y se cree que esas alabanzas son sinceras y creíbles.

Regañando a la realidad.

Cuando Enrique Alfaro regaña a los periodistas incómodos que le exhiben sus irregularidades y corruptelas, a las feministas que le recuerdan que ha sido un fracaso en proteger a las mujeres y a los ciudadanos que le reclaman seguridad, en realidad esta regañando a esa terca realidad que se niega a ajustarse a la imagen idílica que tiene de si mismo y su gobierno.

Esa terca realidad es la que sube el número de contagios cada vez que Alfaro sale a felicitarse a sí mismo por el “buen manejo” que ha hecho de la pandemia del Covid 19, la que le restriega en la cara el aumento de delitos cada que sale a decir que las cosas están mejor, la que hace aparecer irregularidades en su gobierno y le recuerda que es igual a los demás, la que demuestra con realidades que no es mejor que todos los anteriores gobernadores, como él se cree.

En fin, Enrique Alfaro, como sus antecesores, hace tiempo que se despegó de la realidad y hoy vive en una burbuja, por eso cree que puede regañar a los ciudadanos y por eso no oye los regaños que todos los días le hace la gente a su gobernador.