Política

¿Cuánto costaría y quién pagaría la precampaña presidencial de Alfaro?

¿Te has preguntado cuánto cuesta una precampaña para ser presidente de la República?

¿Quiénes la pagan?

¿Nos costaría a los jaliscienses una precampaña de Enrique Alfaro para la Presidencia?

Estas son preguntas que deberíamos hacernos todos los mexicanos, pero en especial los jaliscienses ahora que el gobernador Enrique Alfaro ha manifestado sus intenciones y ambiciones de pelear la Presidencia de la República en el 2024.

Más allá de nuestras simpatías o antipatías y hasta de los sueños localistas que pudieran mover a muchos jaliscienses por querer tener un presidente paisano en Palacio Nacional, hablemos del costo y de los posibles paganos de esta ambición.

Cuánto cuesta

Una precampaña para posicionarse y tener condiciones de competencia cuesta cientos o miles de millones de pesos, dependiendo cuándo se empieza, las condiciones de competencia del aspirante y lo competitivo que quiera ser en la contienda.

En qué se gasta: campañas de marketing en redes sociales, compra de “espacios noticiosos” para que todos los días hablen bien de él y frecuentemente lo entrevisten en medios nacionales y regionales, encuestas nacionales periódicas.

También en sostener casas o grupos de simpatizantes en los estados, viajes del aspirante o sus representantes por todo el país y muchos desayunos, comidas y cenas con grupos interesados o simpatizantes.

Para sostener la casa de precampaña, mantener al equipo base para coordinarla, los consultores externos y la producción de piezas de promoción.

En la compra de voluntades de políticos competidores u opositores, de líderes de opinión de medios de comunicación e “influencers” en redes sociales, y para acallar a críticos peligrosos.

Y más.

Los que pagan

Por supuesto que todo este dineral no lo paga el político ambicioso de su bolsa o de la de su familia, lo paga con el dinero de los ciudadanos.

De dónde viene ese dinero: de empresarios proveedores del gobierno del aspirante o que quieren serlo si éste llega a la Presidencia y de gobernantes de otros estados y municipios que quieren verse beneficiados políticamente si se logra el objetivo.

Dicho en palabras más claras: de la corrupción del gobierno del aspirante, que beneficia a ciertos empresarios a cambio de un porcentaje de lo contratado (moche o mochada) y de otros gobernantes que hacen lo mismo para “invertir” en la precampaña.

También se paga del dinero que reciben los partidos políticos, si el aspirante tiene el poder suficiente dentro de su partido como para meter la mano en la caja.

Al final de cuentas quienes acabamos pagando esas precampañas somos los ciudadanos, pues los moches que les dan los empresarios a los gobernantes vienen del sobreprecio que éstos les pagan por las obras, los productos o servicios que le proveen a los gobiernos. Y todo eso se paga con nuestros impuestos.

También se paga con nuestros impuestos el montón de millones que los partidos políticos reciben para sus gastos.

De a cómo nos toca

Sin lugar a duda quienes acabaríamos pagando la mayor parte de una precampaña de Enrique Alfaro seríamos los jaliscienses.

Como vimos arriba, el costo es elevadísimo y no hay manera de que ese dinero salga de otro lado que no sea de la corrupción.

Eso haría que en los próximos años los compras y las obras públicas del gobierno estatal nos cuesten aún más caras y que éstas sean de menor calidad y cantidad.

Pero también pasaría lo mismo en los municipios gobernados por alcaldes afines a Alfaro y que metan la mano al erario para apoyar “el proyecto”.

Aunado a esto el tiempo que todos estos políticos distraerían para dedicarle tiempo, atención y recursos a las ambiciones de Alfaro, dejando a un lado los problemas de los jaliscienses.