Política

AMLO y el 2024: no hay mejor oposición que la que no existe

Este pasado fin de semana el presidente López Obrador anunció la integración a su equipo de los gobernadores Quirino Ordaz (PRI) de Sinaloa y Antonio Echavarría (PAN) de Nayarit.

Siendo ambos de lo poco rescatable y presentable que tienen esos partidos, no es descabellado pensar que con estás jugadas López Obrador busca desmantelar lo que queda de la oposición rumbo al 2024.

Los ataques sistemáticos a los expresidentes y el uso de las fiscalías para traer a raya a los opositores activos se antojan parte de esta estrategia que le garantizaría a AMLO dejar heredero.

El mejor enemigo es el enemigo muerto

Aunque él sigue gozando de un amplio respaldo ciudadano y que Morena y sus gallos (Shienbaum y Ebrard) aparecen arriba en las encuestas, López Obrador sabe que una contingencia, como pasó con la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México, puede cambiar el ánimo electoral.

Por eso parece optar por acabar de desaparecer a una oposición que hoy luce moribunda.

El objetivo: garantizar que su candidato gane el 2024 y le de continuidad a “su legado”.

Una oposición en terapia intensiva

Hasta el momento no se ve un partido ni una figura política que pueda darle la pelea a Morena por la Presidencia en el 2024.

La debilidad casi terminal de los partidos políticos quedó demostrada en las eleciones de junio de este año.

Y las pocas figuras que se atreven a sacar la cara, como el panista Ricardo Anaya, acaba enredados en sus propios pasados por sospechas de corrupción.

Hasta las dizque “figuras emergentes” como el gobernador de Jalisco Enrique Alfaro aparecen con números lastimosos en las encuestas.

Los rescatables

Aún quedan en la oposición unos cuantos políticos rescatables y presentables, como estos gobernadores salientes de Sinaloa y Nayarit.

Pero si estos son coptados por López Obrador y se les integra al gobierno de la Cuarta Transformación, se queman esos fusibles para que sus partidos no puedan echar mano de ellos.

Así, con partidos en quiebra política y social, desgastando aún más a los dirigentes opositores impresentables y coptando a lo poco rescatable que les queda, López Obrador busca garantizar dejar heredero.