Mes: agosto 2018

Compañeros priistas, ¡no nos quedemos callados!

¡No nos quedemos callados!

Una invitación a los militantes y simpatizantes priistas a levantar la voz y decir abiertamente aquello en lo que estamos o no estamos de acuerdo.

Hoy, más que nunca, es el momento de que la militancia diga qué tipo de partido quiere, que tome el control de las decisiones del mismo y que decida directamente a quiénes quiere como dirigentes.

Te invito a ver este video y a compartirlo con nuestros militantes y simpatizantes.

Los delegados estatales del gobierno de López Obrador, ¿legales? ¿amenaza?

¿Serán los delegados estatales que propone López Obrador para su gobierno un poder paralelo en los estados?

¿Son un riesgo para el federalismo?

¿Son legales?

Así lo analizamos en el programa “Ruta 44” que conduce el periodista Carlos Martínez.

Aquí te dejo la grabación del programa para que lo veas:

La “elección” de Claudia Ruiz Massieu, un mal mensaje para la sociedad y la militancia

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Con el albazo con el que se dio trámite a la designación de Claudia Ruiz Massieu como presidenta nacional del PRI, el partido perdió una gran oportunidad de enviarles un mensaje positivo a la sociedad y a su militancia.

Con la decisión única de Enrique Peña Nieto la hoy presidenta nacional del PRI se organizó a sí misma una elección sorpresiva y sin probabilidades reales de competencia, sabiendo que la sumisión de los miembros del Consejo Político Nacional estaba a sus órdenes para ratificar una decisión que no tomó la militancia.

Legalidad no implica legitimidad.

La propia Claudia Ruiz Massieu, los oradores que intervinieron en esa sesión y los consejeros nacionales que levantaron la mano, con esa mal entendida disciplina, deben saber que hay formas de hacer política, lenguajes verbales y no verbales y personajes que no sólo indignan a la mayoría de la sociedad, sino que también ofenden y lastiman a gran parte de la militancia.

Y es que no podemos dejar pasar que la mayoría de esos consejeros políticos nacionales son los mismos que en su momento votaron la designación de Enrique Ochoa, también por decisión unipersonal de Peña Nieto.

Como tampoco podemos olvidar que Claudia Ruiz Massieu fue parte fundamental del gobierno y de la dirigencia que llevó al PRI a la peor derrota de su historia.

Queda claro que hay una parte del priismo que no entiende ni entenderá lo que pasa en la sociedad ni lo que pasa en el PRI.

Son los mismos que hablan, en discursos huecos, de cambio pero en realidad nada quieren que cambie para seguirse beneficiando de lo que queda del partido.

Son los que repiten que “el PRI abandonó las causas de la sociedad”, pero que fueron los responsables del partido y de ese abandono.

Son los que dicen que el partido debe “abanderar las causas de la gente” pero son incapaces de decir cuáles son esas causas porque son los más alejados de la sociedad.

Y son los que dicen que el PRI debe volver a escuchar a su militancia pero en la primera oportunidad que tienen la ignoran y le pasan por encima.

Pero esto, lejos de ponernos en actitud de resignación y desaliento, debe movernos a los priistas que queremos un verdadero cambio en el PRI a redoblar esfuerzos, a identificar a aquellos que no quieren cambiar y a hacernos cargo de nuestro partido.

Los grandes cambios no son fáciles, pero tampoco son imposibles.

Quienes se resisten al cambio son los menos, pero son los que están en los cargos dirigentes, y son a los que hay que sustituir por priistas que sí entiendan la nueva realidad de la sociedad y del partido.

Aquellos que queremos un cambio verdadero y sincero somos los más. Sólo necesitamos organizarnos y luchar juntos para tener pronto el partido que queremos.

¡Todos los priistas deben elegir con sus votos a sus dirigentes!

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No hay dirigente que sea más inteligente que la militancia.

La militancia es la única que sabe quién es un verdadero líder y quién realmente la puede representar en las dirigencias del partido y en las boletas electorales.

Uno de los reclamos más reiterados que escuchamos, después de la gran derrota del primero de julio, es que tuvimos dirigentes no surgidos de nuestras filas, que poco o nada tenían que ver con el partido. La pregunta es quiénes los pusieron, y la respuesta es muy clara: el Presidente, los gobernadores y los presidentes municipales.

También escuchamos que tuvimos candidatos que nada le decían a la militancia, que no la representaban y no la emocionaban. A esta pregunta la respuesta es la misma: los impusieron el Presidente, los gobernadores y los presidentes municipales.

¡Ni a esos dirigentes ni a esos candidatos los eligieron los priistas! Y ahí están los resultados, ¡contundentes!

Pero tenemos que reconocer que los militantes también tenemos parte de la responsabilidad de haber tenido a esos dirigentes y candidatos ajenos al priismo, por omisión, por no levantar la voz en su momento, por no exigir respeto a nuestra militancia, por aceptar las decisiones “de arriba”.

Es una ventaja que hoy tengamos la gran oportunidad -¡tal vez la última!- de erradicar estas prácticas para siempre: impulsando y obligando a un cambio en los estatutos que definan que las firmas y los votos de los militantes activos sean los únicos requisitos para que los aspirantes a dirigentes y candidatos se puedan registrar y eliminar las firmas y los apoyos de privilegio que suplantan a la voluntad de los militantes.

Y que los votos directos de los militantes sean la única vía para ser dirigentes y candidatos del PRI.

Hoy de nueva cuenta, desde la Presidencia y desde las oficinas de los gobernadores se están moviendo las fichas para imponer dirigentes nacional y estatales al partido. No con el fin de fortalecerlo y regresarlo a las condiciones de triunfo y de volver a ser gobierno, sino con el único objetivo de usarlo como arma política de los gobernantes salientes para evitar persecuciones y acusaciones de corrupción.

Sí, los mismos que hundieron al PRI se quieren quedar con su control para defenderse, no para el bien de los priistas y del partido.

Por eso no podemos quedarnos callados una vez más.

Es nuestra obligación levantar la voz y rechazar cualquier intento de imposición.

¡Puede ser nuestra última oportunidad!

El gobernador Aristóteles Sandoval intenta imponer otro dirigente estatal al PRI Jalisco

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¿Debe el gobernador Aristóteles Sandoval dejar a alguien de su grupo político al frente del PRI Jalisco? Yo creo que no.

¿Debe el gobernador Aristóteles Sandoval ser el factor que encabece un acuerdo cupular para definir a la próxima dirigencia estatal del PRI? También creo que no.

Lo digo porque en los últimos días ha crecido la versión en círculos priistas de que el gobernador y su grupo político están cabildeando con algunos dirigentes y “liderazgos” para que Manuel Alfaro Lozano se convierta en el próximo presidente del Comité Directivo Estatal, sin mayor razón que su cercanía con Aristóteles Sandoval, de quien fue Secretario Privado por más de cinco años, y por la cual también fue incluido en la lista de candidatos a diputados locales plurinominales.

Expongo las razones en las que sustento mi opinión, para que no se considere que es un simple no por decir que no, o algo personal contra alguien o contra algunos.

1. El gobernador Aristóteles Sandoval ha actuado en los últimos seis años como el jefe político del PRI en Jalisco, bajo esa equivocada costumbre priista de encumbrar al gobernador en turno como el “primer priista del estado”.

En esa condición desde la oficina del gobernador se han tomado buena parte de las decisiones más importantes que han definido la historia reciente del PRI en Jalisco. Desde el despacho del gobernador se definieron quienes han ocupado las dirigencias del Comité Directivo Estatal y de los comités de los municipios más grandes del estado. También ha sido el gobernador el que ha decidido y ha “palomeado” las candidaturas más importantes para las elecciones del 2015 y 2018.

Como sabemos, los resultados de ambas elecciones no sólo fueron muy malas, sino que fuimos de muy mal en peor de una a otra.

2. Fue también el gobernador, junto con su equipo político, quien decidió las “estrategias” y a los “estrategas” que diseñaron y ejecutaron las campañas en las desastrosas elecciones del 2015 y 2018.

Y aunque es cierto que hay corresponsabilidad de quienes fueron en su momento los dirigentes y candidatos, junto con la silente militancia, por haberse dejado imponer dichas “estrategias” y a dichos “estrategas”, no se puede soslayar la mayor responsabilidad del gobernador y su grupo político.

3. El priismo de Jalisco es mucho, muchísimo más que el grupo político del gobernador y no puede seguir estando bajo el control del mismo.

El PRI debe ser, y pronto, el lugar de encuentro y de trabajo de todos los priistas de todo el estado, desde la visión individual o de la de aquellos militantes que prefieren participar en forma agrupada, y ya no más un instrumento que sirva como nómina de refugio o como arma de defensa política para los intereses de unos cuantos.

4. Parece que el gobernador Aristóteles Sandoval y su grupo no han leído bien el mensaje que nos dió la ciudadanía en las elecciones del 2015 y 2018, ni el ánimo que existe en buena parte de la militancia. No es gratuita la desbandada ni la actitud de brazos caídos de muchos priistas que atestiguamos en los dos pasados procesos electorales.

Querer aprovechar la presión que puede ejercer sobre algunos dirigentes y “liderazgos” en los meses que le quedan en la gubernatura para imponer a un miembro de su grupo político sería un grave error del gobernador y ahondaría aún más la crisis que vive el PRI en el estado.

Buscar valerse de lo que le queda de influencia dentro de las cúpulas del partido para convertirse en el factor que busque un “acuerdo” para imponer desde arriba una dirigencia ahondaría más las diferencias y las luchas internas.

5. El PRI, para lograr una verdadera unidad de su militancia y una reactivación de la misma, debe elegir con el voto directo de sus militantes activos a sus próximas dirigencias estatal y municipales.

Pero antes debe analizar y debatir libremente para decidir desde abajo el tipo de partido que se quiere construir para el futuro. Y a partir de esto se deben buscar a las personas idóneas que puedan desarrollar el proyecto de partido que definan los militantes.

¡El PRI es de todos los priistas!

¡El futuro del PRI debe estar en las manos de todos sus militantes y no en los intereses de unos cuantos!

¡No más imposiciones ni acuerdos cupulares!  ¡Levantemos la voz!

Gilberto Pérez Castillo.

Consejero Político Estatal del PRI Jalisco