Monthly Archives: noviembre 2017

guerrero-pobreza-extrema_800x400

Sin duda el mayor reto que tenemos en el presente y futuro del país y de todas las regiones es el de disminuir drásticamente la amplia brecha que existe entre los que tienen demasiado y los que poco o nada tienen.

Hay dos caminos eficientes para lograrlo:

1. El aumento de salarios.

El mundo empresarial entró en una dinámica muy peligrosa, la que privilegia las ganancias a toda costa y que ve en los sueldos de los trabajadores un indicador financiero más que hay que contener para dar mejores resultados a los inversionistas.

Las empresas que cotizan en la bolsa tienen a su vez la presión de mantener a sus inversionistas y para poder presumir sus informes trimestrales ganadores al mercado de valores exprimen a más no poder a sus trabajadores.

Pero esta inercia, si bien da beneficios inmediatos a las empresas y a sus dueños, a la larga genera una enorme desigualdad que se les revierte, ya sea en la baja en el consumo de sus bienes o servicios o en inestabilidad social, que a nadie conviene.

La gran paradoja es que muchos de esos empresarios mega ricos en sus últimos años acaban regalando sus fortunas a través de fundaciones pues tarde se dan cuenta de que sus fortunas no se irán con ellos a la hora de su muerte.

Pero no podemos esperar a que los propios empresarios, por su generosa voluntad aumenten los salarios. Se requiere que las leyes tengan los suficientes candados que obliguen a mejorar los ingresos de los trabajadores en función de las utilidades de las empresas.

También se requieren líderes sindicales responsables que dejen atrás la idea de que su función es “mantener las fuentes de empleo” y hagan renegociaciones salariales pensando en el bienestar de sus representados y no sólo de ellos y los patrones.

2. Política fiscal y de gasto público.

La otra herramienta con la que contamos está fundamentalmente en manos del gobierno y sus instituciones: cobrar impuestos de manera progresiva a quienes más ganan y tienen y enfocar esos impuestos a infraestructura, educación, salud pública y seguridad.

En las últimas décadas hemos caído en el error de disminuirles o no cobrarles impuestos a las grandes empresas con el supuesto de que son las grandes generadoras de la riqueza nacional y del empleo.

Pero esta política sólo ha servido para ampliar la brecha entre pobres y ricos y sólo ha beneficiado quienes más tienen.

Los empresarios saben que pueden y deben pagar más impuestos pero son quienes deciden la política fiscal, nuestros políticos y gobernantes, quienes han incurrido en el error de jugársela con quienes más ganan.

Esto debe y puede revertirse fácilmente en las leyes fiscales y de gasto público, sólo falta voluntad política y valor de la clase política para hacerlo.

Por supuesto que no se trata de castigar el éxito ni el espíritu emprendedor, sino de reconocer que quienes más ganan son también quienes más se aprovechan de la infraestructura pública del país: carreteras, puertos, aeropuertos, sistemas de agua y electricidad, incentivos fiscales, bajos salarios a sus trabajadores y un sistema educativo público que les prepara a su mano de obra.

Con todo ese dineral recaudado, cobrándole a los que más tienen, nuestros gobiernos deben invertir más en infraestructura, porque está demostrado que los países que invierten más en este rubro mejoran las condiciones de vida de las mayorías en menos tiempo.

La educación y la salud pública son los otros dos elementos que hacen que la brecha se cierre más rápido y es un factor de justicia social indispensable.

Finalmente, invertir en seguridad permite que el patrimonio de la gente no esté en riesgo y que lo que ganan y adquieren vaya construyendo un patrimonio.

El reto para México y para Jalisco en el presente y en el futuro inmediato es éste, disminuir pronto y bien la distancia entre ricos y pobres.