fullsizeoutput_7127El problema de la inseguridad pública no se resolverá solo ni se puede resolver haciendo lo que hasta hoy se ha hecho.

Revertir la tendencia actual y regresarle la tranquilidad a la gente requiere de tres aspectos fundamentales:

  1. Invertir más recursos humanos y materiales que la delincuencia,
  2. Contar con estrategias eficaces para enfrentar cada fenómeno delictivo, y
  3. Tener a las personas capaces, en número y habilidades, para ejecutar dichas estrategias.

El problema es que el tema de la inseguridad no es una prioridad presupuestal para la mayoría de quienes hoy nos gobiernan. Sus prioridades generalmente están en las obras públicas, sobre todo en las de relumbrón, porque son una vía para obtener ganancias ilegitimas y porque creen que con las últimas “pasarán a la historia”.

Es por eso que los presupuestos que se asignan a las instituciones de seguridad nunca coinciden con el tamaño del problema. También por ello cada gobernante que llega se dedica básicamente a “administrar” el problema para pasárselo al que venga. Y en este proceso nuestra seguridad se va deteriorando constantemente.

Por eso nos debe quedar claro que la única manera que tenemos de recuperar pronto nuestra tranquilidad es que los tres niveles de gobiernos incrementen de manera sustancial los presupuestos destinados a seguridad pública y persecución del delito y que este dinero se invierta en labores operativas, tecnología e inteligencia para la prevención y el combate de los delitos, no en burocracia y cargos administrativos.

Pero hablamos de mucho dinero, el suficiente para lograr que en cada rincón de nuestro territorio la gente vuelva a estar segura y tranquila, para que las acciones del delincuente común o de la delincuencia organizada encuentren una respuesta oportuna muy superior a su capacidad de hacer daño.

Sin duda los ciudadanos estaríamos de acuerdo en que los gobiernos hicieran recortes en algunos rubros si estos se destinaran de manera eficiente y transparente a combatir la inseguridad.

No hay de otra, o los gobiernos invierten lo que se necesita para recuperar nuestra seguridad o está se seguirá deteriorando y postergando.