El gobernador de Jalisco Enrique Alfaro niega andar en precampaña por la Presidencia, pero sus hechos lo desmienten

Como todo político que inicia una precampaña anticipada, Enrique Alfaro niega que ya arrancó su esfuerzo por pelear la Presidencia de la República en el 2024, pero sus acciones lo delatan.

Sus hechos lo evidencian y la lógica que siguen sus acciones no dejan lugar a dudas:

Revisemos algunos:

1. Desde hace unos meses se ha vuelto evidente una mayor presencia de Enrique Alfaro en entrevistas y en cobertura mediante contenidos promocionales disfrazados de «notas periodísticas» en medios de alcance nacional, como los del Grupo Milenio y el Grupo Imagen.

Por supuesto que esa cobertura no es gratuita ni obedece a un genuino «interés periodístico» de los medios nacionales por conocer las acciones de Alfaro en Jalisco: quienes conocen la manera de actuar de esos medios saben que todo eso sólo se logra con millonarias inversiones hechas directamente a los medios o a alguna empresa filial de los mismos.

Las acciones como gobernador de Enrique Alfaro tienen un impacto y un interés locales, por lo que no se explica ese esfuerzo financiado con el dinero de los jaliscienses para su promoción política personal a nivel nacional, a menos que esté preparando el terreno para posicionarse en pos de un cargo de elección también nacional.

2. La confrontación con el presidente López Obrador tiene más el tufo de un truco de estrategia de posicionamiento preelectoral que una auténtica defensa de la soberanía del Estado.

Montar la versión de que el gobernador de Jalisco era blanco de un intento de desestabilización orquestado «desde los sótanos del poder» en la Ciudad de México, por gente cercana a López Obrador, llevaba por supuesto el objetivo de convertir a Alfaro en una figura nacional y en el mayor contrapeso político al presidente, lo que le generaría una gran cantidad de adeptos en todo el país.

Al no poder subir al ring a López Obrador en su intento de escalar la confrontación, el objetivo no se alcanzó, pero la lucha le hizo.

3. El mismo objetivo, posicionarse a nivel nacional, parece perseguir al participar en diferentes grupos de gobernadores enfrentados con el presidente.

El momento estelar de esa participación la tendría el cinco de junio pasado, al ser anfitrión en Tequila de los siete gobernadores de Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Michoacán, Durango, Colima y Guanajuato.

Ese día sería el centro de la atención nacional, construiría un posible liderazgo de ese grupo y obligaría al presidente a sentarse con ellos a negociar, pero la represión que sus policías ministeriales asestaron a los jóvenes que pretendían manifestarse por el homicidio de Giovanni López le echó a perder la fiesta y pasó de ser un posible líder nacional a un represor de jóvenes.

También le aguadó la fiesta el que López Obrador tampoco se subiera al ring ante el pliego petitorio de los gobernadores.

4. El mismo día que recibió a los gobernadores de siete estados para construir un bloque en contra del presidente López Obrador, extrañamente se posicionó en Twitter en todo el país el hashtag #AlfaroParaPresidente, pero el escándalo que generó la represión gubernamental contra los jóvenes manifestantes opacó el esfuerzo de usar a esa red social para la promoción nacional de Alfaro.

Como saben quienes manejan estrategias en redes sociales para mover un hashtag así se necesita una gran participación social que lo promueva o mucho dinero pagado a la red en cuestión para que haga el posicionamiento.

Por supuesto que cuesta mucho trabajo pensar que en todo el país ese viernes había tantos mexicanos metidos en esa promoción como para sostener tanto tiempo el hashtag, mucho menos cuando Alfaro estaba en medio de un escándalo por violación de derechos humanos en Jalisco.

EL PATO

Aunque lo niegue, sus hechos exhiben un claro esfuerzo de Enrique Alfaro de buscar un posicionamiento nacional, y la única explicación que eso puede tener es que quiere buscar la Presidencia de la República en el 2024 y para ello quiere empezar a figurar en la escena nacional desde ya.

Pero esas intenciones conllevan perjuicios y riesgos para los jaliscienses.

  • El que Alfaro esté destinando tiempo y recursos para posicionarse a nivel nacional lo distrae de las responsabilidades que tiene como gobernador de Jalisco. Las cosas no están nada bien en el estado como para que el gobernador se distraiga con prematuras ambiciones.
  • Como sabemos, ningún político paga sus campañas de su bolsa, y un esfuerzo para posicionarse en el país cuesta muchos millones y siempre es latente la tentación de que ese dinero salga del erario público o de «amigos empresarios» a cambio de favores en el gobierno.
  • Fundar su estrategia de posicionamiento nacional en la confrontación con el presidente complica aún más la necesaria cooperación y coordinación entre los gobiernos federal y estatal, necesaria hoy más que nunca para enfrentar los graves retos que tenemos los jaliscienses.

Dice la sabiduría popular que si tiene pico de pato, camina como pato y hace como pato ¡es un pato! Así, aunque lo niegue una y otra vez, los hechos evidencian que Enrique Alfaro sí está en una abierta campaña de posicionamiento electoral nacional.

Y los jaliscienses debemos estar muy vigilantes de sus acciones y de cuidar que no se desvíen recursos públicos para una aventura política personal o la de su grupo.

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